Una pregunta que solo existe por cómo factura el banco de verdad
Si tu cuadro de amortización divide el tipo anual entre doce, la pregunta de este artículo no tiene sentido. En ese modelo todos los meses son idénticos, así que el día 19 y el 21 son el mismo día y una amortización hace lo mismo entre cuando entre.
Los bancos reales no funcionan así. En España los intereses se cobran normalmente por los días reales entre fechas de pago, divididos entre la duración real del año: 365, o 366 si es bisiesto. Y en las hipotecas variables o mixtas, el banco recalcula tu cuota en cada revisión a partir del saldo que ve ese día concreto. Esos dos hechos convierten «cuándo hago la transferencia» en una pregunta con respuesta real y cuantificable.
Dos mecanismos que tiran con fuerzas distintas
1. Días de intereses
Este es simple y siempre apunta al mismo sitio. El dinero que devuelves el día 5 deja de generar intereses el día 5. El que devuelves el 20 los genera quince días más.
Sobre una amortización de 20.000 € al 3 %, quince días son unos 25 €. Dinero real, pero poco. Lo importante de este mecanismo es su dirección: antes nunca es peor. No existe un escenario en el que retrasar una amortización te ahorre intereses.
2. El recálculo
Este es el efecto grande, y es por el que la gente pregunta en realidad.
En una hipoteca variable o mixta, el banco recalcula tu cuota en cada fecha de revisión. Coge el capital pendiente en ese momento, el tipo nuevo y las cuotas que quedan, y saca una cuota constante nueva.
Si el pagote entra antes de la revisión, la cuota nueva se calcula sobre el saldo ya reducido. Todos los pagos del resto del préstamo son menores. Si entra después, la cuota ya se fijó sobre el saldo alto; la amortización sigue ayudando, pero se aplica contra un plazo residual algo más corto, lo que cambia la forma del beneficio en vez de simplemente aumentarlo.
Entonces, ¿«amortiza siempre antes de la revisión» es correcto?
Casi siempre, pero no por el motivo que se suele dar ni por la cantidad que se espera.
Si has elegido reducir plazo, pagar antes es mejor sin matices. La cuota se queda igual en los dos casos, así que lo único que cambia es cuánto tiempo debiste el dinero, y ese es el mecanismo de los días de intereses, que nunca va hacia atrás. Antes gana a el mismo día, y el mismo día gana a después, siempre.
Si has elegido reducir cuota, la cosa se pone más interesante. Pagar antes de la revisión baja claramente todos los pagos posteriores, que es lo que quiere casi todo el mundo. Pero el efecto sobre los intereses totales queda prácticamente empatado. El motivo es que una amortización hecha después de la revisión se recalcula sobre un plazo residual algo más corto, lo que da una cuota algo más alta, lo que amortiza capital algo más deprisa. Los dos efectos se compensan en parte.
El resumen honesto es este: antes de la revisión te da de forma fiable una cuota más baja; no te da de forma fiable menos intereses totales. Cuál de las dos cosas te importa es la decisión de verdad, y merece la pena mirar tus propios números en vez de fiarte de un eslogan.
Un ejemplo con números
Coge una hipoteca de 250.000 € firmada en septiembre de 2024: fija al 2,0 % el primer año y luego Euríbor más diferencial hasta un 4,5 % desde la primera revisión. Tienes 15.000 € y la revisión cae el 20 de septiembre de 2025.
Simula la misma amortización como «reducir cuota» en tres fechas y el patrón se ve claro. Pagar el 19 hace que el banco calcule tu cuota nueva sobre un saldo 15.000 € menor, así que todas las cuotas restantes salen visiblemente más baratas. Pagar el 21 significa que la cuota ya se fijó sobre el saldo completo; la amortización se recalcula un mes después sobre un horizonte algo más corto, así que la cuota resultante es más alta que en el primer caso y los intereses totales quedan a un pelo: unas pocas decenas de euros de diferencia sobre una amortización de 15.000 €.
Cambia esa misma amortización a «reducir plazo» y la ambigüedad desaparece: el 19 gana en intereses totales, el 20 queda segundo y el 21 tercero, exactamente en orden de fecha y por la razón más simple: debiste el dinero menos días.
Fíjate en lo que el ejemplo no enseña: una diferencia dramática. Con dos días de separación, sobre 15.000 € y a estos tipos, los números están cerca. Merece la pena acertar, pero no merece la pena agobiarse — y desde luego no merece la pena retrasar una amortización tres meses para hacerla coincidir con una revisión.

¿Y si mi hipoteca es fija?
Entonces no hay revisión y solo aplica el primer mecanismo: paga lo antes que puedas y no hay nada más que pensar. Cada día que retienes el dinero es un día de intereses que estás eligiendo pagar.
Aun así hay un matiz que sigue aplicando en fijo. Como los intereses se cobran por días reales, la posición dentro del mes no es neutra. Una amortización hecha justo después de una fecha de pago tiene un periodo entero para trabajar antes de que se calcule el siguiente interés; una hecha el día antes del siguiente pago apenas afecta a ese periodo. Si ya tienes el dinero encima de la mesa, transferirlo poco después de una fecha de pago en vez de poco antes de la siguiente es una pequeña ganancia gratis.
Calcularlo sobre tu hipoteca
La razón para calcularlo en vez de razonarlo es que la respuesta depende de tu tipo, de tu plazo restante, de hacia dónde mueva el tipo la revisión y del modo que elijas. Son cuatro variables interactuando, que es justo el tipo de cosa que la intuición falla.
El Planificador de Amortización de Hipoteca tiene un panel exactamente para esto: pones el importe y la fecha que tenías pensada y simula la misma hipoteca tres veces — el día antes, ese día y el día después — y te da los intereses totales y la siguiente cuota de cada una. Ninguna regla de oro: tres cuadros.
Encontrar tu fecha de revisión real
Nada de esto sirve si estás adivinando la fecha. Tu revisión está en la escritura, y suele ser una de estas:
- Anual o semestral desde la fecha de firma, que es lo más habitual.
- En una fecha fija del calendario, por ejemplo cada enero y julio independientemente de cuándo firmaste.
- Al final del tramo fijo en una hipoteca mixta, y a partir de ahí empieza el ciclo normal.
Hay una segunda fecha que importa y que se pasa por alto: el valor del índice que se aplica no es el del día de la revisión, sino el publicado con cierta antelación, típicamente el Euríbor oficial del mes anterior. Así que el tipo que te van a aplicar suele ser conocible semanas antes de que entre en vigor. Eso es útil, porque te dice hacia dónde va a moverse la revisión antes de tener que decidir.
Date margen de maniobra
«Antes de la revisión» significa que el dinero tiene que estar aplicado al capital antes de la revisión, no simplemente enviado antes. Los bancos varían en lo que tardan en tramitar una amortización, y algunos solo las aplican en fechas concretas.
Consejo práctico: apunta a una semana de margen, no a un día. La diferencia de intereses entre el 13 y el 19 son unos pocos euros; perderte la revisión entera porque la transferencia se quedó cuatro días en una cola te cuesta todo el beneficio del recálculo. Llama y pregunta cuál es su plazo de tramitación antes de apurar.
Que no decida la comisión por ti
Mira lo que te cuesta la amortización antes de optimizar el día. La Ley 5/2019 la limita al 0,25 % durante los tres primeros años o al 0,15 % durante los cinco primeros en variable — el banco elige uno de los dos esquemas al firmar — y al 2 % los diez primeros años y 1,5 % después en tipo fijo o tramo fijo. En todos los casos la comisión está limitada además por la pérdida financiera real del banco, que muchas veces es cero.
Un detalle que conviene ver: en una hipoteca mixta el tope sigue al tramo en el que estés. La misma amortización puede ser gratis durante los años variables y estar topada al 2 % durante los fijos, lo que pesa muchísimo más que un día de intereses arriba o abajo.
Cómo queda en la práctica
Una rutina que funciona para cualquiera con hipoteca variable o mixta:
- Busca la fecha de revisión en tu escritura y ponla en el calendario con un aviso dos semanas antes.
- Cuando salte el aviso, mira el índice publicado del mes de referencia: normalmente ya sabrás hacia dónde va tu tipo.
- Decide para qué es la amortización: bajar la cuota mensual, o pagar menos intereses en total. No son el mismo objetivo.
- Simula las tres fechas sobre tu hipoteca en vez de aplicar una regla.
- Transfiere con una semana de margen y confirma que el banco lo ha aplicado a capital y no lo ha dejado aparcado.
Si todavía no has resuelto la pregunta previa — si la amortización debe reducir plazo o cuota — empieza por ahí, porque cambia la respuesta a esta. Lo tratamos en Amortizar hipoteca: ¿reducir plazo o reducir cuota?.
En corto
Dos cosas hacen que la fecha importe: los días de intereses, que siempre premian pagar antes pero solo un poco, y el recálculo de la cuota, que es el grande y solo aplica a variables y mixtas. Si vas a reducir plazo, paga lo antes que puedas y deja de darle vueltas. Si vas a reducir cuota, pagar antes de la revisión baja de forma fiable todas tus cuotas futuras pero no baja de forma fiable tus intereses totales, así que decide cuál de las dos cosas quieres de verdad y compruébalo contra tu propio cuadro en lugar de contra una regla de oro.